Para recordar todos aquellos civiles que murieron – y fueron olvidados- tras la Primera Guerra Mundial, un escultor brasilero Nele Azevedo creó una instalación artística que no pudo dejarnos indiferentes. 

Azevedo puso 5000 pequeñas figuras de hielo en las escaleras de Chamberlain Square, en Birmingham, Reino Unido, para recordar a hombres y mujeres que fallecieron. Estas figuras fantasmagóricas que se iban derritiendo, fueron colocadas por voluntarios y creó una imagen atormentadora.

“Yo quería romper con las características tradicionales de un monumento”, dijo Azevedo a Birmingham Mail. “Mis esculturas recuerdan a la gente que no será recordada por otros monumentos”.

By Ignacio

Ignacio Pereti es un reconocido periodista y escritor en proceso de aprendizaje continuo.

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