En la década de 1920, las fábricas en los Estados Unidos contrataron a mujeres jóvenes para pintar relojes con pinturas de radio. A las mujeres, más tarde llamadas Radium Girls, se les dijo que la pintura luminosa era inofensiva y que podían “afilar” el pincel usando sus labios, lo que les hacía ingerir grandes cantidades de radio y sufrir los horribles efectos del envenenamiento por radiación.

By Ignacio

Ignacio Pereti es un reconocido periodista y escritor en proceso de aprendizaje continuo.

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